En septiembre lancé una nueva campaña de Google Ads para un despacho de abogados.
Mismo presupuesto.
Antes vs después (datos reales)
Antes (junio–julio):
- Conversiones: 20–21 / mes
- Coste mensual: ~1.050 €
- Coste por conversión: 49–55 €
- CTR: ~6 %
- CR: ~10 %
- Calidad real: solo 5–7 de cada 10 conversiones eran casos viables

Después (septiembre–diciembre):
- Conversiones: 38–50 / mes
- Coste mensual: 855–1.160 € (mismo rango)
- Coste por conversión: 19–29 €
- CTR: 8–11 %
- CR: 18–27 %
- Calidad real: 9 de cada 10 conversiones son casos viables

Resumen claro:
Manteniendo prácticamente el mismo presupuesto, se pasó de ~20 contactos poco cualificados a ~45 contactos/mes de alta calidad.
¿Qué cambió realmente?
No fue “optimizar pujas” ni “meter más keywords”.
El cambio fue de enfoque.
FASE 1 – Que el anuncio solo salga a gente que te necesita
(2–6 semanas)
El objetivo no era volumen. Era filtrar desde el anuncio.
Todo se diseñó para atraer solo a personas con:
- Necesidad real (problema que el despacho sí resuelve)
- Urgencia razonable
En esta fase:
- Se sacrificó volumen inicial
- Se limpiaron términos, mensajes y expectativas
- Se dejó que Google aprendiera con señales correctas
A partir de semanas 6–12 ya teníamos datos fiables para tomar decisiones sobre anuncios y landings.
FASE 2 – Destacar y descartar a la vez
Aquí está la parte que muchos evitan.
La propuesta:
- Posiciona autoridad
- Asusta al cliente incorrecto
- Tranquiliza al cliente correcto
Esto se aplicó en:
- textos de los anuncios
- página
La lección clave
Google Ads no falla cuando “no llegan buenos leads”.
Falla cuando:
- Le pedimos volumen en vez de calidad
- Medimos conversiones, no casos viables
- Intentamos arreglar con pujas lo que es un problema de mensaje
En servicios profesionales (abogados, clínicas, consultores):
mejor tráfico > más tráfico siempre.
Y este caso lo demuestra con números.